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27 septiembre 2019

¡AGUA VA!

Desde la edad media, durante mucho tiempo, y hasta hace poco, se utilizaba este grito antes de abrir la ventana y echar a la calle la bacina con el agua sucia de lavarse, o el orinal con las micciones de la noche.
Con este grito de: ¡Agua va!, se avisaba a los transeĂșntes de que se podĂ­an mojar con las aguas oscuras que salĂ­an de la ventana; aunque ahora nos puede parecer una verdadera guarrada echar las lavazas por las jambas hacia la rĂșa, podrĂ­amos decir, visto como actĂșan algunos y algunas hoy en dĂ­a desde su ventana o balcĂłn, que eran bastante adecuados.
El otro día iba andando por la acera, camino de mi rehabilitación diaria, cuando de pronto me cayó un chorreón de liquido viscoso en la cabeza; en principio pensé que una paloma, o un påjaro (mås bien gordito) había hecho sus necesidades encima mía, pero nada mås lejos de la realidad, miré hacia abajo y observé un charco de agua, y miré hacia arriba, y divise un compresor de aire acondicionado que lloraba efusivamente hacia la calle.
¡Coño!, pensĂ©...
-¿CĂłmo es posible que se coloque un aparato de aire, con salida a la puñetera calle, de las aguas procedentes de la condensaciĂłn?
- ¿CĂłmo hay que tener tan poca vergĂŒenza para no encauzar ese agua hacia algĂșn depĂłsito o con un tubo que orine pegado a la pared?
Como decĂ­a antes, por lo menos, en tiempos pasados cuando se abrĂ­a la ventana para esparcir lĂ­quidos a la calle, por lo menos se gritaba:
¡Agua vaaaa!
Ahora, ni eso. 
Por Dios.

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