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10 septiembre 2019

EN VEZ DE PEDIR PERDÓN...

¿HabĂ©is visto en algĂșn momento de la democracia a algĂșn polĂ­tico que pida perdĂłn por errores, por dejadeces, por omisiones, por corrupciĂłn, por falseo de tĂ­tulos, por ineptitud, por no hacer lo mejor en beneficio de los ciudadanos que lo votan?
Pocas veces, los acusados de delitos, muchos de ellos gordĂ­simos, reconocen su culpabilidad y piden un sincero perdĂłn a los damnificados por su conducta.
Ninguno de esos padres que Ășltimamente estĂĄn dejando a tantos niños y niñas huĂ©rfanos les piden perdĂłn a sus hijos por haberlos dejado sin madre, y en algunos casos sin abuela o tĂ­a.
La mayoría de los hombres y mujeres que engañan a sus parejas tampoco tienen la dignidad de solicitar, por lo menos el perdón, de la persona defraudada.
¿Por quĂ© nos resulta tan difĂ­cil pedir perdĂłn?
¿Es acaso una forma de rebajarse a la persona o personas a las que hemos hecho daño, o molestado, o robado, o simplemente decepcionado?
Incluso serĂ­a conveniente pedir perdĂłn por no cubrir las expectativas creadas en cualquier momento de nuestra vida con otras personas.
Pero, la mayorĂ­a de las veces, en vez de pedir perdĂłn, levantamos la voz riñendo o desprestigiando al dañado para convencer a la gente, al vulgo, de que el damnificado no era buen dirigente, no era buen jefe o empleado, no era buen marido o mujer; no era buen padre; incluso, un chico normal como ha pretendido ana julia quezada (y lo pongo deliberadamente en minĂșsculas y tachado) era un violento. Y que quede constancia que estar arrepentido no es pedir perdĂłn; te puedes arrepentir porque tu acto conlleva cĂĄrcel pero no pides perdĂłn.
Nunca es tarde para pedir perdón. Nunca es tarde para comenzar otra vez. Nunca es tarde para decir: me equivoqué. No saben lo increíble que es y como puede cambiar tu vida cuando decides cambiar un pensamiento. Intentémoslo.

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