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10 septiembre 2019

JEFECILLOS.

En cuarenta años de vida laboral, o en mĂĄs, si cuento los aprendizajes en los que trabajaba sin emolumentos, quizĂĄs un dĂ­a me pagaron con una entrada para el cine, ¡Que mĂ­sero! Como digo, en mĂĄs de cuarenta años he tenido muchos jefes.
Dentro de la categorĂ­a de jefe hay muchas sub-categorĂ­as a las que me quiero referir.
EL JEFAZO:
Ese señor o señora(cada vez mås), por encima de los demås, con una "clase" exquisita, que de vez en cuando te enseñaba a montarte en el ascensor, pero que vivía en un círculo muy superior al tuyo, y al que te resultaba imposible acceder.
EL JEFE BUENO:
Persona educada, respetuosa, que intentaba que todo el mundo marchara adelante, pero que muchas veces, los empleados se le subĂ­an a las barbas por su bondad.
EL BUEN JEFE:
Una persona, que normalmente viene de los escalafones inferiores y que sabe lo que es trabajar duro, se implica, te ayuda a conseguir tus objetivos, y no duda en sentarte en tu mesa para ayudarte en un momento determinado "rebajĂĄndose" a trabajar en lo tuyo.
EL JEFE VAMPIRO:
Ese o esa jefe que normalmente trabaja mĂĄs bien poco y que se pone las medallas que consiguen sus empleados con su esfuerzo; hace pocas cosas, muchas regular o mal, pero es un magnĂ­fico trepa.
Y después de todos estos, estån los jefecillos, que cada uno los califique como quieran.
Es muy difĂ­cil dirigir a personas a tu cargo, lo digo por experiencia, hay que valer para ello, y si no vales, mejor que lo dejes para otro, aunque eso suponga perder un poco de sueldo.
Una de las personas que ha definido mĂĄs fielmente a un jefe con todas las letras fue Rabindranath Tagore, filĂłsofo y escritos indio (1861-1941).
"No es tarea fĂĄcil dirigir a hombre; empujarlos en cambio es muy sencillo."
Seguramente se me habrĂĄ olvidado algĂșn tipo de jefe. ¿O no?.

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