No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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10 julio 2018

HAY QUE VER CÓMO ERES.

Hay que ver querida cómo eres, continuamente te crees superior a todos y a todas, a los que tienes por abajo, y también a los que tienes por arriba; eres la más inteligente porque nunca te equivocas, eres la más fuerte porque tienes la capacidad de hacer cosas que otros, los que tienes por arriba y también los que tienes por abajo no pueden hacer, eres la que mejor lo hace todo, y además nunca necesitas consejo, ni de los arriba, ni por supuesto de los de abajo.
Elata, malcriada, ardiente, díscola, siempre en el ojo del huracán; antes marcabas  a todo y a todos y hoy te marcan como te estoy yo marcando ahora.
A los imberbes de abajo los consideras inferiores por naturaleza, y a los barbudos de arriba unos añejos dinosaurios, pero debes tener en cuenta muchas cosas...
Siempre no va a ser así, pasará el tiempo, empezará a salirte barba, y los que entonces sean como tú eres ahora, empezaran a darte el mismo "por saco" que das tú actualmente.
Escucha, tanto a los de arriba como a los de abajo, todos te pueden hacer aprender cosas nuevas que te ayudarán, cuando tengas una poblada barba, a intentar educar a los que como tú ya se creen que están suficientemente educados.
Querida juventud, cuando tengas cierta edad, tu vida cambiará para siempre, y a los que has pisado durante tu existencia para subir a lo que creías que era lo más alto,  te los vas a encontrar cuando bajes de tu pedestal; respeta a todos, a los de abajo y a los de arriba, aprende, y prepárate para la responsabilidad que te viene encima, porque aunque intentes  alargarte tanto, tanto, aunque creas que siempre vas a estar así, la vida te colocará en tu sitio a su debido tiempo; y si, querida juventud, no estás preparada para madurar, seguro, seguro que lo vas a pasar muy mal.
¡Hay que ver cómo eres, y mira que te lo digo veces!....

ENTRE EL ALBA Y EL OCASO.

Después de un tiempo en la oscuridad gestando un nuevo día, poco a poco la luz del alba va despertando los sentidos; después de un tiempo placentero descansando en el lecho hay un momento en el que suena el despertador del útero y no tienes más remedio que ver la luz del día que va iluminando poco a poco todo, va coloreando el paisaje y va componiendo una banda sonora para la nueva jornada.
Sales al exterior una vez aseado y vestido y entras en una vorágine diaria por la supervivencia, aprendes, vas sacando presuntuoso la cabeza, estás fresco, recién descansado y te quieres comer el mundo; te relacionas con gente, y vas creciendo en inteligencia y aprendizaje, cada segundo se aprende algo; a ratos bien, a ratos muy mal, a ratos genial, a ratos regular, pero esos estados son intrínsecos con nuestro día; algunas veces te decepcionan, otras te alaban, algunas te hacen daño, otras te sientes malo...
Conforme el día va pasando tu cansancio se hace latente, ya no respondes con la misma celeridad ni tampoco tienes la capacidad de ver rápidamente lo que pueda suceder en algún momento de la tarde; se nota que se acerca la noche, esa manta que cubrirá todo oscureciendo tu día, cada vez estás más cansado o cansada, y ya vas pensado en algunos momentos en la cama.
Todavía hay unos ratos, no para todos, de tener un relajo viendo la tele, o charlando con tu familia o amigos, por cierto, cada vez más raramente; y rápidamente llega el momento de irte a la cama, porque se acerca el ocaso.
Unos se acuestan con la esperanza, no con la certeza, de que se van a levantar al día siguiente en un nuevo amanecer, otros creen que una vez acostados no volverán a despertarse.
Entre el alba y el ocaso se te esfuma la vida misma, si cuando hay luz no disfrutas del día, en la oscuridad te va a ser imposible; y como puso mi amiga el otro día en un post: Un día brillante depende más de tu actitud que del mismo sol.

SOY UN GNOMO.

Los gnomos, o nomos, según la mitología de la Europa del Norte, y en ciertas doctrinas cabalísticas, son enanos fantásticos de la tierra en donde viven, trabajan a destajo en minas y custodian tesoros subterráneos. Los gnomos, o nomos, forman una raza sobrenatural de seres pequeños y casi invisibles que están dotados de una singular astucia y capacidad de laborar.
Los gnomos, o nomos, fueron engendrados por los Dioses de la mitología escandinava para que se beneficiaran todos los seres humanos, y en ello están, aunque no los veamos.
Pero hay otros gnomos, nomos que no fueron creados por Dioses, nomos que se concibieron, se conciben y se concebirán a ellos mismos para beneficio de la humanidad; nomos que en nuestro país son ya más de tres millones hechos a sí mismos; nomos que son la red empresarial más importante de nuestra comunidad nacional; nomos, que a ciencia cierta, han llevado y llevan a sus espaladas el peso de la tan traída y llevada crisis; nomos, que al igual que los "geniecillos" nunca están enfermos, no tienen horario en su jornada laboral y nunca disfrutan de vacaciones pagadas, mas bien al contrario. Estos nomos fantásticos no tienen un día señalado para su jubilación, porque la pensión que les puede restar es más para tomársela a broma; y siguen, y siguen laborando, algunos casi sin poder andar, con dolores, sin recuperarse totalmente de enfermedades o intervenciones quirúrgicas, porque los días de convalecencia tampoco están retribuidos, bueno, sí, con algunas migajas...
Hoy, mi reflexión va para esos nomos que, por sí mismos, constituyen una empresa con una sola persona, gestionan a diario su auto-negocio; y por eso se autodenominan "AUTO-NOMOS" o "AUTO-NOMAS" que también hay muchas;  unos genios, al igual que los otros, pero éstos, muy, muy grandes.


08 julio 2018

TENGO ANSIEDAD.

Hace tan solo unos pocos días que has hecho el amago de irte, y ya siento ansiedad por recuperarte; te echo tanto de menos que me hiere la ansiedad por recuperar tus besos, por recibir tus caricias, por tener toda la noche tu compañía.
Tengo ansiedad de que te escapes entre mis brazos musitando halos de frescor, tengo ansiedad de que te asomes por la ventana, de nuevo, en las noches cálidas.
Ansiedad de tenerte, de jugar contigo, ansiedad de despreciar el llanto de las gotas de mi sudor; ansiedad de volar en refrescantes sueños y de poder esconderme de tí, perdido entre mis sábanas; ansiedad de luna blanca que me refrigere con rocío frío al alba. 
Tengo ansiedad de tí, huiste tan de golpe, casi sin despedirte, que siento una ansiedad horrible porque vuelvas; eres un mal nacido.
Me das el caramelo Halls en los albores de la madrugada, pero a media noche, a escondidas, te marchas, te evades, y despierto con mis poros llorando por tu ausencia. Quizá podría intentar no echarte tanto de menos enchufando una imitación tuya que tengo colgada en la pared del dormitorio, o llamar desconsoladamente al Eolo ataviado de aspas que dormita en la silla de la habitación, pero la naturaleza de tus frescos besos no tiene competencia.
¡Vuelve por favor, te ansío tanto!

PUPAS.

Hace ahora dos años, intentando arreglarle a un familiar un tendedero, al anudar el cordel, quemé la punta para que no se deshilachara, con la mala fortuna que me goteó el plástico líquido incandescente en la mano. Me duró la quemadura producida más de un año; claro, no paraba de quitarme la pupa, que no era más que la señal de que estaba cicatrizando, y otra vez a empezar de nuevo.
Me pasa muchas veces con arañazos, con picaduras de mosquitos, con pequeñas heridas; quizá sea por la impaciencia de su pronta curación, quizá por el placer que me produce el pequeño dolor al arrancar la postilla; o quizá se deba a no poder estarme quieto con las manos sabiendo que hay algo tocable.
Exactamente lo mismo pasa con las heridas del alma, con los arañazos del corazón, con las llagas que nos producen algunos o algunas durante nuestra existencia; las postillas solo sanan correctamente si no se tocan, si no se arrancan, si no se rascan dejando hacer a nuestro cuerpo su trabajo de sanación; las pupas del alma, del corazón, de la conciencia, solo se curan permitiendo a la vida que haga su trabajo; no toquetearlas con continuos recuerdos, no arrancarlas con rabietas iracundas, no rascarlas con odios insaciables, no teniéndolas siempre presente por considerarse "toqueteables"; además sabemos que es la única forma.
No obstante, las pupas pueden llegar a sanar, pero así como pasa en la piel, siempre quedarán las marcas donde se alojaron señaladas de por vida.

05 julio 2018

EL YIN.

No hay buenos sin malos, ni risas sin lágrimas, ni verano sin invierno, ni hombres sin mujeres o viceversa, ni excitación sin paz, ni negro sin blanco, ni noche sin día; todo esto hay muchos pensadores que lo afirman. Yo más bien me decanto por el yin y el yang, en el que en su símbolo podemos observar cómo el yin usurpa una parte del yang y viceversa.
Con esta teoría tienen razón de ser, los que somos regularcillos, los que no tienen mucho sentido del humor, la primavera y el otoño, los hombres con sentimiento de mujer y las mujeres con sentimiento de hombre; las personas activas y las tranquilas, los tonos grises y de otros colores, el crepúsculo, la aurora; en fin, que hay una parte del bien que se adentra en el mal haciéndolo no tan malo; y, por consiguiente, hay una parte del mal que se incrustra en el bien haciéndolo un poco más malvado.
Para que algo exista (yin) es imprescindible que lo otro también conviva con él (yang) y la mayoría de las veces en común.
Disfrutad del intermedio enorme que hay entre un extremo de yin (nacimiento) y el otro extremo de yang (muerte).
Hay otro “yin” que tampoco puede viajar por este mundo en solitario, aunque algunos lo crean; para mí ese “yin” no existe sin el “tonic”.
Tomaros uno a mi salud.


02 julio 2018

TOMORROW WILL BE ANOTHER DAY.

Hace casi treinta años, un compañero de trabajo, andaba aprendiendo algo de inglés, acababa de incorporarse a la oficina, si bien ya éramos camaradas desde hacía años.
No se si fue una de las primeras frases hechas que aprendió, o bien le sonó tan bonita que no paraba de repetirla; de tanto hacerlo se me quedó el sonido de la oración para siempre en la mente, así como se me impregnó la dicción de las canciones de The Beatles  que tantas veces canté sin tener ni idea de inglés, pero ahora además, ahora sabiendo su traducción.
¡Tomorrow will be another day! 
Siempre, si el día va mal: tomorrow...
Si viene una racha mala de sinsabores, de malas decisiones, de mal comportamiento de la gente, de falta de trabajo: tomorrow...
Si un día estás tan malo o mala que necesitas una pastilla para ponerte a funcionar, si en el trabajo no salen las cosas como las tenías previstas, si esa persona a la que tanto querías te decepcionó: tomorrow...
Siempre que el horizonte que divisas esté oscurecido, si te acuestas con la desazón de la sinrazón de los que juegan contigo, si el amor se te escabulló entre los dedos, si sufres decepción, si sientes la ausencia de amigos o amigas, siempre: tomorrow...
Tener claro que lo pasado, pasado está, ser conscientes que por lo que de veras debemos preocuparnos es por el futuro, y sobre todo por vivir el presente disfrutándolo, para que así, al finalizar el día, podamos decir en voz alta: "Tomorrow will be another day" (mañana será otro día); pero esta vez, esperando que el mañana se presente positivo, alegre, soñador, ilusionante y lleno de buenas sorpresas.
Esta frase es verdaderamente genial y la repito muchas veces, siempre y cuando, el día nuevo sirva también para mutar nuestra forma de pensar, si es necesario; innovar nuestra manera de afrontar las cosas que nos ocurran, que sea un  nuevo modo de renovar nuestro paso y el caminar diario cuando éste nos haga dolorosas rozaduras en los pies.