Los gnomos, o nomos, segĂșn la mitologĂa de la Europa del Norte, y en ciertas doctrinas cabalĂsticas, son enanos fantĂĄsticos de la tierra en donde viven, trabajan a destajo en minas y custodian tesoros subterrĂĄneos. Los gnomos, o nomos, forman una raza sobrenatural de seres pequeños y casi invisibles que estĂĄn dotados de una singular astucia y capacidad de laborar.
Los gnomos, o nomos, fueron engendrados por los Dioses de la mitologĂa escandinava para que se beneficiaran todos los seres humanos, y en ello estĂĄn, aunque no los veamos.
Pero hay otros gnomos, nomos que no fueron creados por Dioses, nomos que se concibieron, se conciben y se concebirĂĄn a ellos mismos para beneficio de la humanidad; nomos que en nuestro paĂs son ya mĂĄs de tres millones hechos a sĂ mismos; nomos que son la red empresarial mĂĄs importante de nuestra comunidad nacional; nomos, que a ciencia cierta, han llevado y llevan a sus espaladas el peso de la tan traĂda y llevada crisis; nomos, que al igual que los "geniecillos" nunca estĂĄn enfermos, no tienen horario en su jornada laboral y nunca disfrutan de vacaciones pagadas, mas bien al contrario. Estos nomos fantĂĄsticos no tienen un dĂa señalado para su jubilaciĂłn, porque la pensiĂłn que les puede restar es mĂĄs para tomĂĄrsela a broma; y siguen, y siguen laborando, algunos casi sin poder andar, con dolores, sin recuperarse totalmente de enfermedades o intervenciones quirĂșrgicas, porque los dĂas de convalecencia tampoco estĂĄn retribuidos, bueno, sĂ, con algunas migajas...
Hoy, mi reflexión va para esos nomos que, por sà mismos, constituyen una empresa con una sola persona, gestionan a diario su auto-negocio; y por eso se autodenominan "AUTO-NOMOS" o "AUTO-NOMAS" que también hay muchas; unos genios, al igual que los otros, pero éstos, muy, muy grandes.

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