No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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14 diciembre 2019

SIEMPRE HAY ALGUIEN...

Para toda persona habida y por haber de todo el mundo mundial, lo que le pase a uno o a una, es lo peor de lo peor.
A mi me duele más que a nadie, a mi me maltratan más que a nadie, mis hijos/as se portan mal de cojones, mis padres son demasiado duros, estoy "reventao" de trabajar de ocho a tres, o incluso menos; cobro poco dinero, tengo una pensión de mierda, me ha abandonado mi mujer, mi marido me ha pedido el divorcio, mi enfermedad es más grave que la tuya, yo me he roto más huesos que tú.
¡Joder, hasta en la desgracia queremos ser los ganadores!
Nos empeñamos en ser los máximos sufridores del desierto, pero lo cierto y verdad es que, con las desgracias y sufrimientos, pasa lo mismo que con ser el más fuerte, la más guapa, la más inteligente, el más atractivo...
Siempre habrá alguno o alguna más fuerte, guapa, inteligente, atractivo que tú, eso es seguro.
Pues en la otra acera, la de la adversidad, seguro, seguro, seguro, que por muy mal que estés, siempre habrá alguien peor que tú.
Y en todos los aspectos de la vida, incluso en la muerte; el otro día comentaba con un amigo una foto de nuestro grupo de comunión de 1966, donde ya faltaban más de tres o cuatro compañeros, y mi compadre Juanjo; ¡Joder, también se fue con cincuenta!
Aunque tengamos la creencia que morir es pasar a una vida mejor, creo que la mayoría preferimos estar vivos.
Celebremos la vida, procuremos mejorar, y enfrentémonos a lo que nos toque con arrojo y gallardía; porque seguro que: "Siempre habrá alguien peor que tú"
Y aunque mal de muchos sea consuelo de tontos, esto que digo es una realidad tangible.

AMOR DE CUERPOS.

Los cuerpos...
¡Ay los cuerpos!
Esos trozos de carne con pelos, que algunos no tenemos ya , ojos, orejas, brazos y piernas; esa masa bioquímica que compone un organismo y que desde el mismo día que nace empieza a deteriorarse.
¡Ay los cuerpos!
Esos en los que nos fijamos nada más conocer a alguien y que, para bien o para mal, configuran nuestra opinión sobre el o la que tenemos enfrente, y condicionan la relación.
Después puede venir lo que venga, pero esa locura, sobre todo en la juventud, depende muy mucho del físico, y de la "química" como dicen otros y unas.
Eso tiene su explicación en la parte animal que portamos en nuestros genes, esa parte ancestral que lo que realmente busca es la procreación, y por ende, el galanteo, el galleo, el coqueteo, todo va a parar al mismo saco.
Pero ¡Ay los cuerpos!, los cuerpos cambian, el pelo se cae lo mismo que los abdominales, o el abdominal como tenemos algunos que otros; se engorda, el pelo se vuelve níveo, y la nariz y las orejas no paran de crecer, los pechos se caen, el culo se engrosa demasiado; y la piel, esa capa que nos cubre y nos arropa de por vida, se arruga y se arruga y se arruga; y ya se pueden operar, aunque algunos/as son para darles una verdadera "soba".
Y si eso le pasa a los cuerpos, a las almas le ocurre todo lo contrario; con el paso del tiempo las bellas serán cada vez más rutilantes, y las malas cada vez más malvadas; pero al final de todo el juego de la vida lo que restará será nuestro alma.
Hay una frase de Víctor Hugo (poeta, dramaturgo y novelista romántico francés 1802-1885) que resume ciertamente lo que acabo de relatar; y dice así...
"Desgraciado quien no haya amado más que a cuerpos, formas o apariencias. La muerte le arrebatará todo eso. Procurad amar a las almas y un día las volveréis a ver"
Seguramente que si.

13 diciembre 2019

EL PRÍNCIPE AZUL.

De vez en cuando aparece en mi televisión, por mor del "zapping", un programa en Cuatro TV que se apellida: “First dates".
Un programa de citas como el del Juan Imedio de Canal Sur, pero para incluso gente que acaba de cumplir los 18 años.
Muchos van a buscar una pareja que no han tenido la suerte de encontrar en su habitat natural, pero una gran mayoría van a publicitarse, a intentar hacerse "famosillo" a ver si así pueden vivir algún tiempo de "válvula", o sea, sin tener que doblarla.
Me causa una rabia inmensa cuando uno o una, nada más ver a la pareja que le han preparado, la rechaza sistemáticamente; a mi me gusta bailar a él no, a mi me gusta el campo a ella no, plenitud de tontadas que en tan corto espacio de tiempo es imposible de determinar quién y cómo es cada uno o cada una, o cual de los dos es más tonto.
Hay muchas, muchas, que esperando a su príncipe azul, se les escapan: el rojo, el celeste, el verde, el amarillo o hasta el príncipe de Colón, el blanco; hay muchos que incluso teniendo a su princesa, se les escapa por tratarla como a una plebeya. 
Un príncipe azul es una raya en un pozo, y como tal muy difícil de hallar, por lo que sería conveniente que a la hora de elegir a la persona adecuada analicemos todas sus virtudes y defectos, antes de emitir una opinión.
Lo que no tiene desperdicio es el comentario de una señora mayor hablando el otro día sobre el tema que me ocupa hoy:
"Te puedes buscar un marido que no te pegue, que no sea un borracho, pero por favor, lo importante es que no sea un "malaje".

EL ALMA ACUMULADORA.

En 1901 un físico norteamericano (como casi siempre) llamado Duncan MacDougall, confirmó a todos los efectos y después de un sinfín de experimentos con multitud de personas a punto de morir, que en el transcurso de la vida a la muerte, todos los cuerpos perdían 21 gramos de peso, por lo que determinó, por mor de la deducción lógica, que el alma de las personas tiene ese peso, veintiún gramos.
Alma proviene del latín "ánima" (aire, aliento) y tiene la misma raíz que animal, animar, ánimo, unánime, magnánimo, etc.
Muchas veces me he preguntado cómo una cosa tan pequeña y de tan poco peso puede acumular tantas y tantas cosas.
Si bien cada vez los acumuladores informáticos guardan más memoria, ninguno puede alcanzar a nuestro alma.
El alma, la nuestra, es un acumulador de decepciones: en el amor, en el trabajo, con los compañeros, los vecinos, los amigos, e incluso con los de tu misma sangre, tu familia.
Cuántos pinchazos en una cosa tan pequeña, cuántos alfileres punzando, a veces durante toda la vida, cuántas heridas y cicatrices.
Por ello hoy me quiero referir de nuevo a mi admirado Bruce Lee, admirado no como luchador, sino como filósofo. 
Vuelvo a recordar su famosa frase: "Be water my friend" (se agua amigo mío).
Pues sí, además de amoldar nuestro alma a lo que se necesite en cada momento de nuestra existencia, así mismo podríamos aplicar el agua para diluir en ella las decepciones y los estropicios acaecidos.
Mientras más se diluya nuestro alma en agua, los ataques a tu felicidad te harán el menor daño posible.

IMPOSIBLE.

Hay tantas cosas difíciles de conseguir (por ejemplo, que tengamos un presidente del gobierno, sea del partido que sea) que la mayoría de ellas las ubicamos en la zona de nuestra memoria rotulada como "IMPOSIBLE".
En esta nuestra existencia, hay muy pocas cosas que resulten fáciles de conseguir, normalmente todas tienen su gran, o su pizca de dificultad; pero lo que no debemos permitir nunca es, que por muy complicada que nos parezca una cosa, automáticamente nos rilemos, y la pasemos a ese limbo del dejado o dejada que es "LO IMPOSIBLE".
Y no me refiero a lo que físicamente es imposible; por ejemplo y me toca directamente, una persona sin riñones es literalmente imposible que orine, pero a eso no me refiero.
Hay tantas alegrías, tantos triunfos, tanto placer, tanta felicidad perdida y difuminada en esos recovecos de la palabra "IMPOSIBLE", que algún día deberíamos escudriñar un poco en nuestra alma para darles un repaso, por si todavía estamos a tiempo.
Y si todavía no me creéis, echadle un vistazo a la película "Lo imposible" de J.A. Bayona.
Un magnífico profesional constructor de nombre Félix, tiene una frase que determina exactamente lo que he querido expresar en esta reflexión en su estado de wastsapp:
"Lo imposible sobre la marcha; para los milagros habrá que esperar"

FOTOS DEL BELÉN VIVIENTE.

El pasado viernes, día seis, se inauguró el Belén viviente de mi ciudad en el que hago el papel de Josué (ג'וזה), miembro activo del Sanedrín.
De los millares de personas que nos han visitado en estos días hasta ayer que se clausuró, no sé cuantos cientos de fotos se hicieron los chiquillos conmigo y con otros compañeros del Sanedrín, los niños, niñas y algún que otro mayor.
Como todas las noches, exceptuando las que estoy demasiado cansado, suelo hacer un examen de conciencia de cómo ha pasado el día, donde me he equivocado, a quien he podido hacer daño, etc. y hablando con mi pareja después de venir de la Belén efímera se me inundó el alma de nostalgia.
Sí, puede resultar tedioso, y muchas veces lo es, ese sinfín de fotografías y poses durante todas las tardes, pero todo ello tiene una inmensa recompensa a muy largo plazo.
Dentro de veinticinco o treinta años, cuando los niños y niñas que tuvieron a bien retratarse con un servidor, les enseñen las fotos a sus hijos, y si yo ya no estoy aquí, que será lo más probable;  conseguirán con ese simple gesto resucitarme a la vida; a mí, y a todos los que hemos participado en estos días en el Belén.
Los pequeños preguntarán:
¿Eso que tiene ese hombre en la cara con cristales que es?
Espero que para esos años no tengan que pasar los niños el suplicio de las gafas desde los seis años.
Lo cierto y verdad es que será una forma más de vida eterna, de mantenerse vivo, con los ojos abiertos en las fotos, aunque sea a través de las gafas, vídeos y en los recuerdos de los que una tarde cualquiera, de los dos primeros fines de semana de diciembre, tuvieron la feliz idea de "echarse un retrato" conmigo y mis compañeros.
Por todos ellos gracias a los niños, niñas y a los fotógrafos, y nos vemos, Dios mediante, en las navidades de 2020 si Él así lo quiere.



ESCAQUES.

Viendo anoche un poco el discurso del Rey Joven, como lo llama el pequeño Jesús, me ha dado por escribir en esta línea.
Escaque, pertenece al mundo del ajedrez, los más avezados sabrán que es como se denomina cada casilla, clara u oscura del tablero.
Procede del árabe hispánico "issha" este del árabe clásico "as sah" y este a su vez del persa "sah" que la mayoría de todos los de mi edad saben qué significa: Rey. (El Sah (Rey)de Persia, previo al Ayatollá).
El Jaque-mate (sahque-mate) por lo tanto es mate al Rey.
Parafraseando ambos términos y sus sinónimos, hay mucha gente que quiere que el Rey Joven, y el Viejo, se escaqueen, que se vayan, y eso me ha dado que pensar.
Sin entrar a valorar el más idóneo modo de gobierno, lo que si es cierto es que los seres humanos, y especialmente los españoles de España, no estamos preparados, ni lo estaremos nunca, para la anarquía. Lamentablemente necesitamos que nos dirijan, que nos gobiernen, que nos manden y que si nos salimos de las normas nos castiguen; y para eso hace falta una forma de gobierno.
Monarquía parlamentaria, república parlamentaria, o dictadura (tanto de un lado como del otro).
¿Creemos a ciencia cierta que la monarquía es más onerosa que la república, o estas ambas que la dictadura?
Pienso firmemente que todo es imperfecto, que nadie está en la posesión de la verdad, pero como decía el señor Camps de Colón...
¡Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo!
Pero por favor, evaluemos las cosas con la cabeza no con el corazón, ni con unas u otras ideologías, que cada uno opine como le plazca pero guardemos a todas las personas el respeto necesario.