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25 junio 2013

CADENA PERPETUA.

Los que han tenido la oportunidad, yo diría la suerte,  de ver la película dirigida por Frank Darabont e interpretada por Tim Robbins y Morgan Freeman, comprenderán a qué me estoy refiriendo.
Andy Dufresne, condenado injustamente a dos cadenas perpetuas,  por dos crímenes que no cometió, permanece encerrado en prisión casi la mitad de su vida; planeando una fuga que a todos les parecía imposible.
Hasta que consigue, tras un arduo trabajo, fugarse de la prisión de Shawsahnk, utilizando una vía de escape, que no se le hubiera ocurrido a nadie.
Se me ha venido a la memoria este film, leyendo las declaraciones de una de esas personas, que además de apagar fuegos, salvan a gatitos, y muchas, muchas, más cosas y milagros.
Fueron a por un gatito atrapado en el interior de un patio de luces, entre la pared del bajante y las tuberías, pero lo primero que vieron, después de una actuación brillante y arriesgada, fue un piececito de un bebé. (literal del ABC de Sevilla).
Si Dufresne, encontró la libertad y volvió a vivir, arrastrándose por la tubería de aguas fecales de la prisión de Shawshank, este bebé alicantino, también ha encontrado la libertad y la vida, más o menos por el mismo conducto; librándose de una muerte perpetua.
Gracias a la llamada de una vecina, que oyó “maullidos” entre las tuberías y la rápida acción del cuerpo de bomberos, un ser humano, nació de nuevo dos o tres días después de haber nacido la primera vez.
No todo son tinieblas en este mundo, la luz, también aparece de vez en cuando para alumbrarnos el camino, y liberar a inocentes de cadenas perpetuas. 
Buenas noches, y felices sueños.


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