No obligues a nadie a quererte, mejor oblĂ­galo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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25 septiembre 2020

DEDO ÍNDICE.

Los dedos se denominan asĂ­ porque vienen de la palabra latina "digiti" (diez) y como los dedos son diez pues miel sobre hojuelas.
El primero se denomina "pulgar" (pollex) porque entre los otros goza de poder; el "Ă­ndice"  (index, salutaris) porque señalamos o saludamos con Ă©l; despuĂ©s va el  "corazĂłn"  (impĂșdicus e infamis, porque los romanos lo utilizaban para la burla) la denominaciĂłn corazĂłn es mĂĄs actual por ser el centro de la mano al igual que el corazĂłn es el centro del cuerpo; "anular"  (anularis o anulos) en latĂ­n anillo, cosa que se llevaba, ahora menos, en ese dedo de la mano; y queda el "meñique"  (ultimus, mĂ­nimus) segĂșn la R.A.E., meñique es la fusiĂłn de dos palabras; una latina:  "menino" (pequeño) y una francesa: "mermellique" (renegado o traidor).
Y solo queda un sexto dedo, que solo tienen unas personas determinadas, como las catalogaba el gran Javier Cansado (Ángel Javier Pozuelo Gómez- Carabanchel-Madrid- 1955).
Lo tienen los polĂ­ticos, los dictadores, los malos jefes, los malos maestros, los traidores, los acusicas, los chivatos, y los perroflautas, si con el se tocan las sienes.
Es el  "el grosso dedo Ă­ndice"  cuya musculatura se acrecienta de tanto ejercitarlo: ¡TĂș haz esto!, ¡TĂș haz aquello!, ¡Ese castigado! , ¡Ha sido ese!, ¡Ese estĂĄ como una chota!, ¡El que ha prevaricado eres tĂș!, ¡TĂș eres el corrupto!,  ¡Ese a la cĂĄrcel!. Y un mil etcĂ©teras.
Eso sí, siempre señalando a otros, nunca señalåndose a sí mismos.
¡PaĂ­s!


Foto extraĂ­da de la pĂĄgina: biogia.com

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