Primero era la de mamĆ” y la de papĆ”; la ternura cuando tiritabas por la fiebre, la delicadeza cuando te encontrabas mal, el genio cuando sacabas los pies del plato, el enfado cuando se sentĆan desengaƱados, la irritación si no volvĆas a casa a la hora indicada, muchas veces no era necesario ni hablar, te miraban, e ipso facto dirigĆan su mirada hacia la escalera, y ya sabĆas que tu destino era la cama.
Los compaƱeros de colegio tambiĆ©n te miraban, y todavĆa no he llegado a comprender por quĆ© lo hacĆan con la expresión de violencia, de zurrarte si hubieran podido, y algunas veces...; y las compaƱeras tambiĆ©n te miraban, pero de esas miradas, como casi siempre, no te dabas cuenta.
Las chicas te miraban, eso dicen, pero normalmente te miraban por fuera; te miraban el tipo, el pelo, los ojos, la boca, la ropa, pero pocas miraban detrÔs de tus ojos, pocas eran capaces de dilucidar el amor que rebosaba del corazón del de enfrente; a los chicos les pasaba igual, incluyendo en sus ojeadas, las tetas y el culo y unos labios carnosos.
Pocos miraban las manos, pocas miraban detrƔs de los ojos, pocos miraban el tono de voz, y casi ninguna miraba el perfume de una piel, que por cierto es inolvidable.
Miradas de incomprensión, miradas de complicidad, miradas de traición, miradas de alevosĆa, miradas pretenciosas, miradas de admiración, miradas de deseo, e incluso, algunas veces, miradas de amor.
Yo, lastimosamente, miro bastante mal, hay un lado oscuro en mi mirada, pero oscuro para el que viene porque no lo veo venir.
Lo cierto y verdad es que si miras bien unos ojos cuando estos te miran, dicen muchas cosas.
DespuƩs vendrƔn las aclaraciones timoratas, los razonamientos ficticios, las mentirosas elucidaciones, las falsas exposiciones, todo para intentar ocultar lo que ya dijeron tus ojos.
Los Ć”rabes, grandes filósofos al igual que los chinos, lo tenĆan claro.
"Quien no comprende una mirada tampoco entenderÔ nunca una larga explicación".
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| Foto extraĆda de la pĆ”gina: protocolo.org |

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