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21 septiembre 2020

MILDIÚ.

Esta palabra proviene del inglés "mildew" (moho) y este del inglés antiguo "mildeaw" : estar provocado por un moho.
Es un moho microscĂłpico que se crĂ­a en las hojas, en los tallos y en los frutos.
El mås conocido es el que afecta a las vides, pero existen otras plantas que también son propensas a estos hongos que dejan las hojas como si estuvieran nevadas; la cebolla, la patata, el tomate, la espinaca y la soja.
Estos hongos se reproducen por esporas, en perĂ­odos lluviosos y rĂĄpidamente calurosos.
Pues parece ser que en nuestra sociedad, en la política, en nuestra democracia joven, también los períodos lluvioso-calurosos se suceden muy råpidamente dando lugar a todo tipo de hongos que se adhieren a las instituciones, a los sillones, a las poltronas, en todas las instancias en las que se juega con el dinero de los demås, no tocas en un sitio que no te ensucies las manos con la mugre que han dejado los que lo tocaron con las manos sucias.
La "fluopicolida" habĂ­a que haberla aplicado nada mĂĄs aprobar la constituciĂłn para evitar que este hongo se desarrollara, ahora, no vamos a tener mĂĄs remedio que rociar con "propineb", que es muy eficaz contra el mildiĂș.
Esta maldita nieve de hongos es tan molesta, tan difĂ­cil de erradicar como lo es la caspa; no deja de manchar el traje que compone nuestro paĂ­s.
Pues nada, habrĂĄ que fumigar a todos con una buena raciĂłn de "propineb", propinĂĄndoles una buena patada en el culo y mandĂĄndolos a casa con una mano delante y otra detrĂĄs, y se acabarĂ­an las pamplinas.


Foto extraĂ­da de la pĂĄgina: ecologiaverde.com

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