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24 mayo 2018

EL HURACÁN.

En la vida de cada uno, o de cada una, hay veces en que se levanta el aire violentamente, hay momentos en los que la lluvia lo empapa todo y las lĂĄgrimas caĂ­das del cielo y las que no, te enturbian los ojos no dejĂĄndote ver mĂĄs allĂĄ de lo que pueda tocar tus manos.
En algunos momentos el viento se puede sobrellevar; en otros, cuando el huracĂĄn aprieta es difĂ­cil de salir indemnes.
Lo que realmente te convierte en un gran hombre o en una gran mujer, es la forma en la que afrontes el vendaval que se te viene encima; el coraje con que te agarres a tus convicciones y creencias, la valentĂ­a de plantarle cara al huracĂĄn y  tomar el compromiso de que, pase lo que pase, saldrĂĄs adelante.
Y por cierto, hablando de huracanes, de tormentas, de vientos y lluvias, se me ha venido a la memoria una frase a la que no le puedo poner autorĂ­a, pero sĂ­ tengo entendido que es un proverbio proveniente del sufismo (unos de los aspectos mĂ­sticos del Islam)
"No esperes a que pase la tormenta, baila bajo la lluvia"; otros dicen: camina bajo la lluvia, pero yo prefiero bailar.
Eso sĂ­, ni se os ocurra coger a nadie como protecciĂłn, el viento y el agua en la cara los debemos afrontar nosotros mismos, en algunos casos los paraguas no sirven de nada.

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