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12 mayo 2018

NADA ES CASUAL.

Una cofradĂ­a de Semana Santa no se hace con un chasquido de dedos; lo que vemos actualmente en nuestras calles es un compendio de situaciones que han ido sucediendo con el paso de los años. Los artesanos tenĂ­an cada uno su gremio, su grupo, en el que defendĂ­an sus derechos, sus precios, mantenĂ­an sus hospitales independientes, y evidentemente su capilla religiosa; posiblemente este sea al origen de las hermandades. Dentro de esas capillas habĂ­a cuadros o cartelas que representaban hechos de la pasiĂłn, los cuales procesionaban por el barrio donde se asentaba el gremio como acto de penitencia, tambiĂ©n se estilaba mucho por esa Ă©poca el teatro religioso; de esos cuadros  y esos teatros dimanaron (con la llegada del barroco, la talla y la imaginerĂ­a) la forma de representar actualmente los momentos de la pasiĂłn.
Hubo tiempos en los que tuvieron que estar encubiertos los cultos externos, pero después renacieron con mås ímpetu, llegåndose a erigir muchas mås hermandades.
Todo nace de un principio, va desarrollĂĄndose poco a poco, va creciendo, y al final llega a nuestros dĂ­as despuĂ©s de todas esas fases, si no hay algo o alguien que lo corte de raĂ­z, y aĂșn asĂ­ pueden sobrevivir ocultos eternamente.
Valga esta experiencia de las cofradĂ­as, y sin ĂĄnimo de ofender ni a nada ni a nadie (de las hermandades y cofradĂ­as por supuesto), para intentar entender quĂ© estĂĄ pasando en ciertas zonas de nuestro territorio; todo empezĂł hace muchos, muchos años; estuvieron escondidos cuando se sintieron acorralados, pero jamĂĄs renunciaron; estuvieron agazapados manteniendo viva la llama oral de padres a hijos,  y en el momento en que no han tenido ningĂșn tipo de trabas, han resurgido con mucha mayor virulencia que en tiempos pasados.
Todo viene de donde viene, y en esta vida, nada es un casual.  

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