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03 mayo 2018

¡QUÉ FÁCIL ERA!

Viendo fotos antiguas en casa de mi madre se me ha venido a la mente esta reflexiĂłn que comparto con vosotros.
Cuando gobierna un paĂ­s una dictadura, creo que debe ser mucho mĂĄs fĂĄcil dirigir esa naciĂłn; esto  se hace, porque yo lo digo, y se hace, y el que no lo haga...
A los maestros y maestras, tiempo atrås, supongo que también les resultaría mås fåcil impartir la educación, incluso tenían el beneplåcito de poder golpear a los niños que no se portaran como ellos o ellas querían.
A las fuerzas de seguridad también les resultaría mås fåcil mantener el orden, se les respetaba.
También a los sacerdotes o curas se les tenía una consideración especial.
Y sobre todo a los padres; no a las madres, que la mayorĂ­a lo que hacĂ­an era encajar los gritos, las riñas,  y hasta algunas veces, los palos de los padres por proteger a sus hijos; ser padre, hace años, cuando habĂ­a que hablarles de usted, seguro que les tenĂ­a que resultar mĂĄs sencillo que hoy en dĂ­a; ¡Esto se hace porque lo digo yo, y punto! Si no, castigo, correazos, semanas sin salir, e incluso palizas.
QuizĂĄ profundizando un poco mĂĄs en este aspecto, y comparando a los hombres y mujeres de antes con los de ahora, pienso que las conductas son muy diferentes; pero si es cierto, que lo de antes era mĂĄs fĂĄcil que  lo de ahora en un porcentaje muy elevado, por el efecto miedo; ese miedo que hacĂ­a que se respetara todo y a todos; el primero, el miedo al infierno, a arder toda la eternidad, ufff. Hoy en dĂ­a, esos miedos se han disipado u olvidado,  y creo que por eso es todo mucho mĂĄs difĂ­cil; la prĂłxima meta que deberĂ­a alcanzar el ser humano es: respetar por respetar, sin tener que tener miedo a nada ni a nadie.

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