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22 agosto 2019

PEER EN BOTIJA.

Hay mucha gente que lo que quiere es hacer ruido porque pocas veces tienen poco que decir; hay personas que van por la vida clamando: ¡Otro perrito piloto!
Piden el silencio de los que escuchan, crean el ambiente como si fueran a contar una pelĂ­cula de terror, y al final lo que hacen es peer en botija.
¡Peer en botija para que retumbe!
Se dice socarronamente de los que gustan de magnificar cualquier banalidad de que sean autores.
¿PodrĂ­amos contar cuantos peedores en botija hay en este paĂ­s?
¿SerĂ­amos capaces de hacer nĂșmeros de los ecos que retumban cada mañana, cada tarde o cada noche en el mundo?
Y lo mĂĄs lamentable es, que este hobby se estĂĄ convirtiendo en una profesiĂłn, y una profesiĂłn muy bien pagada dirĂ­a yo.
Los peedores de botija profesionales procuran peer en pĂșblico para que el ruido que hagan se vea excesivamente ampliado por las rotativas, las radios y las televisiones de turno, que normalmente tienen una botija dentro.
Siempre que escuché esta frase me imaginé literalmente el acto en sí, y continuamente creí que era harto difícil, así como supongo que serå para el resto de los humanos.
Lo peor de todo, lo que mås daño hace al que esta viendo u oyendo, lo que mås asco nos produce, y no por ello, no dejamos de observarlo a diario, es que: el susodicho o la susodicha, se agachen para peer en la botija y se les escape algo sólido, decorando la botija escatológicamente.
Y eso, por desgracia ocurre demasiadas veces...
¡Tanto quieren apretar peyendo en botija para hacer mucho ruido, que la mayorĂ­a de las veces, la cagan!
Parafraseando a D. Manuel Luque, director de ColĂłn:
-Busque, compare y si encuentra algo igual o peor, mĂĄndelo al carajo (cubeta cilĂ­ndrica que estĂĄ en el palo mayor de una nao).

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