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20 agosto 2019

PREGONES.

Por estos lares en los que resido, por estas tierras marianas somos muy adictos a los pregones.
Si bien los pregoneros eran en un principio empleados de los ayuntamientos o las casas consistoriales, y cuya obligaciĂłn consistĂ­a en una especie de pĂĄgina web de las mismas corporaciones.
Con su uniforme de pregonero, con su gorra de plato y con su trompetilla, eran los encargados de avisar al pueblo de todo tipo de eventos, actos sociales, inauguraciones, vacunaciones, competiciones, y un sinfĂ­n de actos mĂĄs.
Tienen su origen en los "praecones" romanos, heraldos y demĂĄs anunciadores.
Hoy en dĂ­a hay otros tipos de pregoneros como los pregoneros artistas, que son los encargados de llamar a las gentes para que disfruten de algunas determinadas fiestas, haciendo alusiĂłn en sus panegĂ­ricos mĂĄs o menos extensos de la fiesta a resaltar, llĂĄmese: Carnaval, Semana Santa, Feria taurina, San FermĂ­n...
A lo largo y ancho de la extensa geografĂ­a de nuestro paĂ­s, cada fiesta, cada aldea, cada pueblo y cada ciudad tienen un pregonero/a determinado/a para sus fiestas.
El otro tipo es el que, tambiĂ©n se sube al atril, habla a un micrĂłfono, es empleado pĂșblico, y a veces, ni Ă©l mismo se cree lo que pregona, marcĂĄndose unas peroratas que cada vez interesan menos a nadie.
Mi amigo Manolo me dijo un dĂ­a cuando me eligieron pregonero de la Semana Santa:
"Cuidado amigo Bou, que un sermĂłn largo es un "meneaero" de culo"
Y si encima de lo que se habla en los pregones de estos Ășltimos ya nos hastĂ­a, pues...

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