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01 junio 2025

LOS PÁJAROS.

TenĂ­a yo, mĂĄs bien mi hijo,  un pĂĄjaro inseparable, o un "agapornis",  que crio mi hijo Fran a biberĂłn, porque era muy pequeñito cuando vino a casa.

El pĂĄjaro estaba la mayorĂ­a del dĂ­a en su jaula, y me llamaba mucho la atenciĂłn cuando estaba durmiendo.

No me podía explicar por qué no se caía si estaba de pie.

Y es que, los pĂĄjaros, tienen una especie de sujeciĂłn automĂĄtica que les permite dormir posados en las ramas , y por ende, en el columpio de la jaula, sin riesgo de caer al suelo o a la parte de abajo de la jaula.

Mientras el ave mantiene sus patas extendidas, los dedos se encuentran en posiciĂłn normal. Sin embargo, al detenerse sobre una rama, o el columpio de la jaula, y flexionar el calcĂĄneo (zona posterior de la planta del pie), el tendĂłn que transcurre por la parte trasera de la pata hace que los dedos se replieguen y se aferren a la superficie. Cuando desean abandonar su lugar de descanso, el pĂĄjaro salta de la rama, o del columpio, tras liberar el mecanismo de sujeciĂłn.

El "agapornis" de mi hijo murió ya hace años, estuvo evadido, y después volvió a casa a morir. Una pena.


Foto de "agapornis" extraĂ­da de wikipedia.


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