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15 enero 2023

DEBÓ.

Los acentos son imprescindibles para decir bien las cosas y que se nos entienda.
No es lo mismo quemĂł que quemo, quemĂł fue otro el que lo hizo; pero si quemo, soy yo el que lo hago.
No significa lo mismo jugĂł, porque esta disfrutando mientras lo hacĂ­a, a un jugo de piña o melocotĂłn, un jugo que es peor que el zumo y menos alimenticio, ¿o viceversa?
Siempre fue el o ella quien llorĂł, pero si le quito el acento, el que lloro soy yo, y nadie mĂĄs que yo.
No es lo mismo decir sumĂł, que para hacerlo hay que sumar cifras o cantidades, que sumo, que lo Ășnico que hay que sumar para ello son kilos para ese arte marcial japonĂ©s.; y mucho menos hay que sumar nada para ser sumo sacerdote del SanedrĂ­n, ¿quizĂĄs años?
Hay una diferencia abismal entre la vela de los barcos, las que impulsa el aire para hacerlos navegar, y por ejemplo "la VelĂĄ de Sant´ana".
Pero una de las diferencias mĂĄs significativas es la palabra que hoy traigo al post:
DebĂł.
Porque, por ejemplo: debo, del verbo deber, todos creo que hemos debido algo y hemos conjugado el verbo en primera persona. También se puede interpretar como una obligación o deber: debo de hacer la cama, y después estå debó.
DebĂł, que segĂșn la RAE, es un instrumento que utilizan los pellejeros para adobar las pieles.
Cuanta diferencia da un acento. 

Foto de mi amiga Juani Mora.







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