No obligues a nadie a quererte, mejor oblĂ­galo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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03 agosto 2020

AVISPAS.

La palabra avispa, proviene de la latina "vespa"  (si observĂĄis bien a la moto Vespa, tiene la figura de una avispa sin alas) eso fue lo que le dijo Enrico Piaggio (fabricante de motocicletas a Corradino D`Ascanio diseñador/ingeniero de motos) cuando le presentĂł el prototipo de la nueva moto:
- "Piuttosto, sembra una vespa" (Bonita, parece una avispa)
Y Vespa se le quedĂł.
Avispa, como he dicho, es vespa con una "a" delante por influencia analĂłgica de la abeja.
Los romanos en la antigua Roma relacionaban a la avispa con los carroñeros (ya que son carnívoras) y alguna palabra derivada de vespa, como es: "vespula" designaba a los enterradores y los dedicados a la cremación de los muertos.
De avispa deriva avispado, de los que hay a miles en nuestra sociedad de hoy, en todos los estratos; y con esos avispados, no es necesario ni utilizar el verbo avispar, o aguijonar para incitar a hacer algo.
Escribiendo este artĂ­culo, como en la mayorĂ­a de cosas en la vida, ha habido yin, y yang: me han asaltado dos recuerdos imperecederos de mi memoria.
Mi padre, tenĂ­a cuando yo era un "enano", allĂĄ por los sesenta, una "vespa" de esas del faro redondo, era verde clara, o quizĂĄs turquesa, y era nuestro Ășnico medio de transporte privado. Mi madre a la grupa, sentada como es natural de lado, y yo delante de mi padre, de pie en la parte delantera de la "Vespa" camino del rĂ­o Guadiamar a darnos un bañito en las calurosas tardes de aquellos veranos; despuĂ©s la moto tenĂ­a que subir la cuesta de las Doblas, ¡OfĂș!
Y tambiĂ©n estĂĄ la otra cara, cuando en el verano te picaba una "vespa" o mĂĄs bien una avispa; recuerdo que una me picĂł un dĂ­a en mi patio, despuĂ©s de pegarme un "manguerazo", el “SPA” pueblerino de aquellos años sesenta, la hija de su madre depositĂł su aguijĂłn entre la uña y la carne de mi dedo gordo del pie dejĂĄndome sin poder ponerme los zapatos dos o tres dĂ­as, ¡Ni las chanclas oiga!.
Y volviendo a lo de los muertos....
En todos los muertos de la avispa, es en los que te cagas cuando te pica una, ¿O no?.



Imagen extraĂ­da de la pĂĄgina: es.wikipedia.org

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